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"empiezo a no simpatizar con la cultura blogger"

martes, febrero 28, 2006

Ocaso de María, mi guitarra

"Lo que pasó es que ya está viejita y yo justo me compré un cavaquinho que es un instrumento brasilero muy lindo.
De nombre le puse Gilberto, en honor a un cantante de bossa que me gusta mucho.
Se vé que entonces María se puso un poco triste, porque se sintió desplazada.
Una tarde de calor, habiamos vuelto de la playa y estabamos tomando unas cervezas heladas en el balconcito. Asi que mientras los chicos se iban bañando, yo invité a Gilberto a cantar una canción del viejo Tim Maia, así que me recosté en la cama paraguaya y empezamos: "...yyy Eeeeu, gostava tanto de voceeeeee...", promediaba la segunda estrofa cuando María no lo soportó más. Es que tantas canciones habiamos cantado juntos... tantas alegrías y penas nos habiamos dedicado, que no aguantó verme con mi nuevo amigo brasilero. Y se dejó caer al vacío fatal...
Yo la alcancé a ver por el rabillo del ojo, y aunque estiré el brazo desesperado, no logré salvarla (todavía me castigo por eso).
Deje a un costado a Gilberto y la tomé entre mis brazos... estaba toda quebrada, de cuerpo y alma.
Y yo tan enfurecido que de los ojos me salian luces amarillas como túneles de luz, de la voz me brotaban lamentos como truenos de fuego, y de los ojos me chorreaba tristeza, y juro que aunque traté con todo mi corazón no pude hacer nada. Solo alcance a decirle que ella era la única, y que aunque ahora me distraiga con amigos nuevos, nunca la iba a olvidar porque siempre fue mi primer amor.

Aunque muchos me tentaron a enterrarla, yo nunca logré aceptar la perdida, así que averigue y de a poco la estoy sanando.
Primero le saqué las cuerdas y las clavijas, para poder acceder bien a su herida fatal.
Si vieran con cuanto amor separé sus grietas y las rellené con plasticola... y después la dejé reposando en mi propia cama, para que se ponga fuerte de nuevo...
Una semana después me fui hasta el centro y le compré el mejor clavijero que se puede conseguir, con juntas reforzadas, para aliviarle un poco el dolor.
Le transplanté el clavijero y hasta ahora su cuerpo no lo rechazó... aunque falta la prueba de fuego... la semana que viene voy a ponerle las cuerdas, y yo solo rezo para que su corazoncito de madera soporte tanta presión..."

fred
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martes, febrero 07, 2006

Sadness

El bosque, y una sombra que lo atraviesa de lado a lado escapándole a la oscuridad que extinguiría su existir.
La brisa suave de verano que acaricia las ojas de los arboles, y éstas, extasiadas de placer se retuercen en el aire hasta dejarse morir cayendo al vacío.
La palabra equivocada en el momento crítico, esa palabra que se hace sonido y penetra el oído invadiendo su integridad y destruyendo todo lo que encuentra a su paso.
Y el olvido, que con su indiferencia logró que por un tiempo me olvidase de la mujer que más amé en toda mi vida. La única que amé.
Y el fin.


fred
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