"empiezo a no simpatizar con la cultura blogger"
lunes, enero 12, 2004
Dije que por ahora no iba a escribir, pero no puedo cumplir con mi promesa. Es inevitable, cuando uno está aburrido piensa, y cuando piensa recuerda cosas. Acontecimientos trágicos, y otras yerbas. Y cuando se me vienen a la cabeza prefiero dejarlas impregnadas en un papel, o mejor dicho en una página web, naufragándo en el cyberespacio y en el rincón más inhóspito de mi ser. Así que este es el regreso de un personaje que en realidad nunca se había retirado:
"Mi cabeza emana acordes tétricos, yo diría sacados de un thriller de cuarta. La cámara que me toma desde el techo de mi habitación comienza a girar lentamente, pero va acelerando cada vez más, hasta que la escena se torna incomprensible, y las revoluciones hacen fundir mi imagen con el resto del escenario. La música acompaña el acontecimineto volviéndose cada vez más violenta.
Las sábanas están revueltas como un mar embravesido. Mi cuerpo está helado, y ya casi no siento los miembros, y mi corazón golpea con mucha fuerza como si esuviera por escaparse de su prisión. Ya casi no respiro. No paran de caer pensamientos como relámpagos. Toda mi vida se resume en este instante, desde la inocencia del comienzo, hasta el sucio caos actual.
Me limito a rezar, cosa que nunca había hecho antes. Lucho desesperadamente por continuar respirando, mientras el sudor helado me recorre la sien anunciando el momento.
De frente veo el reflejo de un nuevo día, quizás el último, y la sombra agazapada esperando el instante preciso para hacer su aparición triunfal. No dejaré que eso suceda, pienso. Pero pronto ya no estoy tan seguro de poder hacerle frente.
Ya no aguanto más, estoy extenuado. Pero si me rindo todo mi esfuerzo anterior no tendrá recompensa. Entonces decido seguir luchando. Trago saliva una vez más y le grito en silencio que se marche, que me deje en paz.
Ahora estoy desesperado y ya no sé si respiro, si mi corazón ya se escapó, si ella ya entró, o si yo ya me fui... solo siento en la garganta el sabor amargo de la derrota. La cámara ahora sale desde mi cabeza y atraviesa la puerta hasta el patio, y ahora toma solo el cielo azul bañado de Sol Monarca del mediodía.
En otro plano, la obscuridad inmóvil del cuarto tragedia, vislumbra un dejo de esperanza a través de un nuevo nacimiento que tendrá que ser bienvenido".
Freddy
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"Mi cabeza emana acordes tétricos, yo diría sacados de un thriller de cuarta. La cámara que me toma desde el techo de mi habitación comienza a girar lentamente, pero va acelerando cada vez más, hasta que la escena se torna incomprensible, y las revoluciones hacen fundir mi imagen con el resto del escenario. La música acompaña el acontecimineto volviéndose cada vez más violenta.
Las sábanas están revueltas como un mar embravesido. Mi cuerpo está helado, y ya casi no siento los miembros, y mi corazón golpea con mucha fuerza como si esuviera por escaparse de su prisión. Ya casi no respiro. No paran de caer pensamientos como relámpagos. Toda mi vida se resume en este instante, desde la inocencia del comienzo, hasta el sucio caos actual.
Me limito a rezar, cosa que nunca había hecho antes. Lucho desesperadamente por continuar respirando, mientras el sudor helado me recorre la sien anunciando el momento.
De frente veo el reflejo de un nuevo día, quizás el último, y la sombra agazapada esperando el instante preciso para hacer su aparición triunfal. No dejaré que eso suceda, pienso. Pero pronto ya no estoy tan seguro de poder hacerle frente.
Ya no aguanto más, estoy extenuado. Pero si me rindo todo mi esfuerzo anterior no tendrá recompensa. Entonces decido seguir luchando. Trago saliva una vez más y le grito en silencio que se marche, que me deje en paz.
Ahora estoy desesperado y ya no sé si respiro, si mi corazón ya se escapó, si ella ya entró, o si yo ya me fui... solo siento en la garganta el sabor amargo de la derrota. La cámara ahora sale desde mi cabeza y atraviesa la puerta hasta el patio, y ahora toma solo el cielo azul bañado de Sol Monarca del mediodía.
En otro plano, la obscuridad inmóvil del cuarto tragedia, vislumbra un dejo de esperanza a través de un nuevo nacimiento que tendrá que ser bienvenido".
Freddy
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